PROGRAMAS PEDAGÓGICOS
Fruto de la mentalidad de mejora permanente
implantada en el Centro, estamos inmersos en un proceso de renovación
pedagógica a nivel de alumnado y profesorado; dicho proceso se concreta
principalmente en dos programas:
- Competencias Sociales
- Modelo M.O.R.E.
(Enseñanza para la comprensión)
Diseñado por el profesor Robert R. Ross
(Universidad de Ottawa), e introducido en España por Manuel Segura (Universidad
de La Laguna).
El Programa de Competencias Sociales da la
posibilidad, a los que menos la tienen, de ser personas hábiles socialmente,
tanto para iniciar, como para mantener y resolver situaciones personales.
El objetivo que perseguimos es mejorar
las relaciones interpersonales y servir de terapia para los problemas
sociales. Para ello trabajamos tres aspectos fundamentales:
1)
El desarrollo de la inteligencia interpersonal (Gardner).
2)
El razonamiento moral y en valores.
3)
La adquisición del control emocional y de las conductas sociales.
La aplicación de este programa
se lleva a cabo a través de la tutoría de grupo en los cursos de 1º, 2º y 3º de
ESO.
Los contenidos que se trabajan son:
Ø
PENSAMIENTO CAUSAL: Capacidad de definir o diagnosticar un
problema interpersonal.
Ø
PENSAMIENTO ALTERNATIVO: Capacidad para
encontrar el mayor número posible de salidas alternativas a una situación dada.
Ø
PENSAMIENTO CONSECUENCIAL: Capacidad de
prever las consecuencias de un hecho o dicho.
Ø
PENSAMIENTO DE PERSPECTIVA: Capacidad de ponerse en el lugar de
otro.
Ø
PENSAMIENTO MEDIOS-FIN: Capacidad de
trazarse objetivos y planificar como conseguirlos.
C) HABILIDADES SOCIALES: Las habilidades sociales son conductas que facilitan la relación interpersonal,
de forma no agresiva ni inhibida, sino asertiva. La asertividad consiste en
decir o hacer lo que sinceramente uno piensa, lo que le parece justo, pero sin
faltar a los derechos de los demás. Es una capacidad muy relacionada con la
sinceridad, la valentía y el respeto a los demás.
Desde el curso 2002-2003, el Colegio CEDES se haya inmerso en un
proceso paulatino de innovación de su proyecto pedagógico, siguiendo como
referencia el marco conceptual de la Enseñanza para la Comprensión;
este modelo nació en la Escuela de Educación de la Universidad de
Harvard, en el seno del Proyecto Zero dirigido por H. Gardner.
Este enfoque pedagógico propone alternativas que
permiten a nuestros alumnos ir más allá de un mero aprendizaje memorístico y
rutinario, tratando de lograr que se interesen, comprendan y utilicen los
conocimientos que les enseñamos en el aula.
“Comprender” no es únicamente adquirir un conocimiento, sino saber qué
podemos hacer con él, cómo, por qué y en qué situaciones. Es decir, tratamos de
conseguir que los alumnos utilicen sus conocimientos (científicos,
lingüísticos, matemáticos, históricos...) para comprender el mundo que les
rodea.
Nuestro objetivo
no se limita a “cumplir el programa” limitando la formación cultural de
nuestros alumnos a una mezcla de datos y conceptos que componen los contenidos
curriculares, y que, probablemente, será pronto olvidada. Consideramos
que lo esencial y necesario es “comprender”, ya que cuando una persona
comprende algo (una idea, una teoría, un concepto, una técnica...) no sólo lo
recuerda, sino que es capaz de utilizarlo apropiadamente en nuevas situaciones
y en diferentes contextos de su experiencia diaria.
Este marco pedagógico propone a cada docente partir
de cuatro preguntas básicas:
1.
¿Qué es lo que quiero que mis alumnos comprendan?
2.
¿Para qué quiero que lo comprendan?
3.
¿Cómo haré que mis alumnos comprendan?
4.
¿Cómo sé yo y cómo saben ellos que comprenden?
Una misma materia se puede presentar de formas muy
diversas que permitan al alumno asimilarla, partiendo de sus capacidades y
aprovechando sus “puntos fuertes”. Siguiendo a Gardner y su Teoría de las
Inteligencias Múltiples, “no podemos seguir insistiendo en que nuestros
alumnos aprendan de la misma manera”. La inteligencia no es única y
unidimensional, sino que ya podemos hablar de múltiples inteligencias (al menos
ocho): lingüístico-verbal, lógico-matemática, espacial, corporal-kinestésica,
musical, naturalista, interpersonal e intrapersonal, y cada una de ellas con
un desarrollo propio y distinto, que se entremezclan y combinan
configurando nuestro propio estilo de aprendizaje
Por ello es necesario que cada profesor sea capaz
de:
-
reconocer las diferentes inteligencias de sus alumnos, diseñando una enseñanza
que tenga en cuenta esas diferencias
-
reconocer las dificultades de sus alumnos para lograr una verdadera
comprensión.